Hacer acrobacias en una pestaña puede parecer más complicado de lo que es, pero a fin de cuentas se la puede remar. Para desmitificar el mundo, este blog-cajón de sastre con las crónicas de un acróbata mal pago.

martes, 21 de enero de 2014

Ficciones noticiosas: El síndrome de la hermana de Alicia


Esta es otra entrada de la serie Ficciones noticiosas. Todo aquí es  ejercicio periodístico del cronista acróbata de este blog y tan real como mi destreza para el cálculo de logaritmos.




SOCIEDAD
El síndrome de la hermana de Alicia
Afecta a padres de niños con inusuales capacidades para escabullirse. Crónica de una situación que está conmocionando a la opinión pública.


Por Cronista Acróbata

Nos llegan reportes preocupantes desde el viejo continente sobre las continuas ausencias de niños y sus consecuencias. La situación se ha vuelto visible recientemente, tras un largo período en que no se registraron sospechas algunas de estas excursiones infantiles que habrían de gastar tanta tinta en los medios de comunicación.

Alicia. Fuente de inspiración para niños viajeros
Los primeros cables se mostraron prestos a bautizar la situación con un nombre rimbombante (como gusta al periodismo de hoy); para ello, se valieron de una conocida referencia literaria y llamaron «Síndrome de Alicia» a la condición que manifiestan ciertos infantes que alegaban haber traspuesto las puertas a otras dimensiones. No fue poco lo que tuvo que luchar la prensa para imponer este significado del término, puesto que el mismo ya había sido empleado antes por los oculistas: durante algún tiempo se confundió esta condición con la micropcia –también llamada «Visión liliputiene»– ya que los oculistas, neurólogos  y oftalmólogos,  al igual que los periodistas, parecen ser adeptos a la literatura inglesa victoriana.

Como decíamos, en un principio las ausencias no fueron advertidas, pues o los niños volvían rápidamente u ocultaban sus viajes a los adultos; o quizá estos últimos mostraban enorme negligencia y falta de atención hacia sus críos.  Pero luego, una suerte de cansancio pareció invadir las mentes jóvenes y se hartaron de encapsular en ellos el secreto. Los niños comenzaron a hablar, y los trabajadores sociales a preocuparse por la escasa aptitud de algunos padres para establecer el paradero de sus hijos entre las tres de la tarde y las ocho de la noche.

En este punto, el periodismo acometió nuevamente con un neologismo, y comenzó a discurrir sobre el «Síndrome de la hermana de Alicia», célebre personaje que nunca se había dado por enterada del onírico viaje de su hermana a un país dominado por criaturas que, ciertamente, deberían ser inspeccionadas por la División de Narcóticos de la policía del Reino Unido. Aunque la susodicha hermana nunca supo de las incursiones subterráneas de su hermana (que eran en realidad producto de un sueño) bastó su figura para definir la situación de aquel adulto a cargo del purrete que desaparece en mundos paralelos. Algunos críticos han discutido que debería rebautizarse esta situación como el «Síndrome Dursley», haciendo alusión a los tíos del joven británico Harry Potter, ya que los mismos deben mentir a los vecinos sobre las ausencias de su sobrino durante el ciclo lectivo en Inglaterra.


Casos pioneros

El un cable del pasado 8 de mayo, se reportaron los primeros casos que llegaron a sacudir los siempre tenues cimientos de la opinión pública. Nadie es profeta en su tierra y los primeros pagan el precio de estar a la vanguardia. Así, el español Javier Rodríguez Fuero perdió momentáneamente a sus dos hijos y a una sobrina que ingresaron a un mágico reino más mágico que la propia tierra que dio a luz a la Santa Inquisición; habrían ingresado al mismo por una puerta encantada debajo del secarropas. Tras dos días de desconocimiento acerca del paradero de los niños, el padre fue acusado de asesinar a los infantes y condenado por la prensa a nivel nacional; prensa que poco se molestó en cubrir el sobreseimiento de Rodríguez Fuero cuando los tres mozalbetes aparecieron cuatro meses después hablando de cristales encantados, criaturas imposibles y ensoñaciones góticas.

Al menos hoy en día, Javier ha tenido un pequeño triunfo personal con su libro superventas Si te vas de paseo a otro mundo, dejá una nota. Guía para padres de hijos que viajan a dimensiones paralelas. El mismo recibió críticas elogiosas por otros autores del género autoayuda y asociaciones de psiquiatría.

Otro caso pionero tuvo lugar en Oriente. Tras el resonante episodio en España y las desmentidas por parte de psicólogos que hablaban de alucinaciones familiares, la realidad comenzó a ser elocuente. En China, una costurera declaró que su hija menor había traspuesto la entrada a un reino mágico con estética de la dinastía Tang. Según la señora Pei-Ming, la niña volvió declarando que necesitaba herramientas de jardinería para utilizar como armas en una guerra por el Reino de las Tres Fuerzas, del cual ella era la elegida para comandar sus cuantiosos ejércitos.

Panorama a futuro

Tras la multiplicación de casos de niños viajeros a mundos paralelos, no han dejado de surgir posibles situaciones que amenazan la diplomacia transdimensional. Puntualmente, en el escenario actual se teme por las posibilidades negativas que se abren frente al descubrimiento aparente de los nuevos mundos.

En Finlandia se dice que empresarios inescrupulosos del imperio de los combustibles ya han infiltrado niños en algunos de estos reinos con instrucciones de descubrir fuentes de energía a colonizar. Se habla de un neocolonialismo mágico y se teme lo peor. Los últimos reportes arrojaron el dato de que en Rusia se están conformando asociaciones ecologistas que pretenden preservar las especies de las «faunas paralelas» (término acuñado en la red, cuando no) frente a los evidentes avances dañinos para los ecosistemas imaginarios.

Mientras tanto, los casos de niños «alicíacos» (nuevo neologismo acuñado por la prensa) siguen multiplicándose. Los trabajadores sociales comienzan a advertir la necesidad de una formación específica para lidiar con esta nueva situación en las estructuras familiares.

Ampliaremos.



Licencia Creative Commons

El síndrome de la hermana de Alicia por Lucas Gagliardi se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://lasacrobacias.blogspot.com.ar.

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